Historia del pintxo


cómo empezó la costumbre del pintxo

Información

Según el diccionario, “pincho” es un aguijón o punta aguda de cualquier materia. Es precísamente esta característica la que puede decirse que originó el “pincho” o “pintxo”.

Según la leyenda, todo comenzó en San Sebastián como consecuencia del “poteo” (ir de bar en bar tomando unos pequeños vinos) que iniciaron un grupo de donostiarras. Parece ser que en uno de estos bares de poteo al dueño se le ocurrió agradecer a sus clientes la visita diaria que le hacían estos clientes y les obsequió con un “pintxo”: unió con un palillo una aceituna, una anchoa y una guindilla. Había nacido La Gilda.

Desde aquel día, el pintxo ha ido evolucionando: una rodaja de pan y encima... un pimiento relleno de bonito, un poco de ensaladilla rusa, medio huevo duro con mayonesa y un langostino. A continuación se comenzó a ofrecer algo más sofisticado, una tarteleta rellena, un hojaldre envolviendo un trozo de chistorra, un pastel de pescado. Finalmente, hoy en día, se ha convertido en un auténtico capricho gastronómico en miniatura, cualquier cosa vale y cuanta más inventiva y originalidad, mejor.

San Sebastián es conocida por tener el mayor número de estrellas Michelín por metro cuadrado pero también por ser el paraíso de la mejor cocina en miniatura del mundo. Así que para todos aquellos que no puedan permitirse el visitar uno de los grandes restaurantes que hay en la ciudad os invitamos a que os paséis por cualquiera de los deliciosos bares de pintxos que hay repartidos por todos los barrios.

¡Qué aproveche!

¿Dónde está?